Cuando empezamos a diseñar Kaybo, la primera pregunta no fue
cómo hacer los lentes. Fue de qué hacerlos.
El plástico era lo más fácil. También lo más predecible.
Y Kaybo nunca nació para ser predecible.
El bambú llegó como respuesta natural: un material con historia
propia antes de que nosotros le pusiéramos una encima. Es una
de las plantas con mayor velocidad de crecimiento del planeta.
No necesita replantarse. No produce deforestación.
Se regenera solo.
Pero lo que más nos convenció no fue el dato técnico. Fue cómo
se siente. Liviano. Con textura. Distinto a cualquier material
procesado que hayas tenido en las manos.
Cada montura Kaybo pesa aproximadamente 25 gramos. Menos que
un huevo. Más que suficiente para notarlo cuando te los pones.
El bambú no es solo el material de nuestros lentes. Es la razón
por la que cada par se siente diferente a cualquier otro
que hayas tenido.
